Tuesday, January 16, 2007

RECORDANDO EL PRESENTE

EL EMPECINADO, en su obstinación por resistir contra la mediocridad, la mentira y la traición de ciertos sectores de la dirigencia política, empresarial y sindical, inaugura en este momento lo que podría denominarse una columna de la memoria popular.
Como en esta nuestra querida Patria, toda defección parece quedar en el olvido y, para peor, el poder de turno se arroga la administración de la memoria, ofrecemos este espacio para registrar aquellas actitudes presentes -no pasadas, ya que eso lo maneja exclusivamente el señor K- de quienes no quieren respetar nuestra identidad y nos pretenden envolver con sus malas artes en el manejo de la información, para después manipular el juicio popular de sus cobardes acciones. Empezaremos ahora por escribir lo que pasa y quienes son los actores, para después encargarnos de hacerlos responsables de sus actos, frente al pueblo votante.

Para empezar, transcribimos una opinión que nos trae valientemente el amigo Santos GONZALEZ, alias El Negro:

“Por estos días, son conocidas las dudas que generó en la opinión pública la manipulación política del caso de la desaparición express del señor Gerez, un militante kirchnerista, testigo en una causa que se llevó, en el Congreso de la Nación, para impedir la asunción como diputado de Luis Abelardo Patti. Más allá de que merece la pena reflejar que el Congreso no debería juzgar políticamente causas que judicialmente estaban cerradas, lo cierto es que no sería bueno en modo alguno olvidarse del caso de Gerez, sea cual fuere el resultado de la ya más que sospechada investigación.

Lo que debería recordarse es:

· Que la desaparición del señor Gerez se da mientras Patti lanza una nueva candidatura en el distrito de la Provincia de Buenos Aires. El señor Gerez testificó en contra de Patti, por haberlo identificado como su torturador en los años 70.
· Que hasta ese momento -y aún al momento en que se escriben estas líneas- se hacía insostenible la ineptitud del gobierno nacional del señor Kirchner y provincial del señor Felipe Solá en el caso del desaparecido Jorge Julio López, testigo de una causa contra el ex represor, comisario Echecolatz. El testigo López lleva más de 100 días desaparecido sin que nadie haya avanzado NADA en la investigación de su paradero o en la identificación de quienes serían responsables de su desaparición o muerte.
· Que, conocida que fue la desaparición del señor Gerez, militante del Frente para la Victoria (herramienta electoral utilizada por el gorilismo kirchnerista, por vocación gorila o por defección de no reconocerse justicialistas), el señor Presidente de la Nación, por única vez, habla en cadena nacional (a tres años y medio de gestión) y brabuconea en contra de quienes tienen a Gerez, para que aparezca. Se pone al frente de la búsqueda y ofrece una recompensa.
· Que, en una demostración de eficiencia sorprendente, cosa que no se vio en el caso López, aparece el señor Gerez, a pocos minutos de terminado el discurso, corriendo en un descampado de Escobar. Rápidamente y nunca tan eficaces, se hacen presentes la Policía y su jefe, el señor Aníbal Fernández, Ministro del Interior, reconocido militante peronista, ex intendente de Quilmes y pretendiente a la gobernación de la Provincia, lugar reservado, aparentemente, para el Vicepresidente Daniel Scioli, ex motonauta, ex menemista, ex duhaldista y actualmente capaz de inventarse una militancia juvenil en Montoneros con tal de que lo reconozcan kirchnerista (en realidad es capaz de todo). El imaginario popular, al que Kirchner y su esposa la intelectual Cristina Fernández desprecian y al cual combatieron sus amigos idealistas con mentiras y traiciones, no se sacó de la cabeza la idea de que tanto Kirchner mientras hacía el discurso, como Aníbal Fernández al aparecer en escena casi al mismo tiempo que el desaparecido Gerez, como el Jefe de Gabinete Alberto Fernández (ex nacionalista constitucional, ex cavallista, ex duhaldista y actualmente con ganas de ser ex Montonero), que rápidamente salió a anotarle un punto a su Jefe por la aparición y a acusar a Patti de haberlo hecho desaparecer; todos ellos, sabían que después del discurso el desaparecido aparecía. Tanto es así, que el designado para encontrarlo y cobrar la recompensa, está indignado porque una chiquita lo encontró primero (lo encontró, bah) y quiere cobrar la recompensa que le prometieron aún sin haberlo encontrado. Por supuesto, que como no podía cobrar el designado para encontrarlo, sencillamente por que no lo encontró, y no podía cobrar la chiquita, sencillamente porque no había sido designada para encontrarlo, no cobró nadie o cobraron los dos (en cualquiera de sus acepciones). Pero como tomó estado público la disputa por la recompensa -lo cual es inadmisible que suceda en esta República-, se armó barullo y al día siguiente todo se arregló porque cambiaron la recompensa para quien encuentre el culpable del secuestro y no al secuestrado. Si yo fuera el destinatario de la recompensa hubiera reclamado un poco más, salvo que me de mucho miedo hacerlo; pero ¿por qué habría de tenerlo?.
· Que, luego de aparecido e instalada la sospecha popular acerca de una maniobra oficialista para beneficiarse con el triunfo en una nueva batalla contra “la derecha” (léase Luis Patti, Julio A. Roca, Jorge R. Videla, Carlos Pellegrini, Mauricio Macri, Manuel Fresco, Echecolatz, Cecilia Pando, Fontevechia, Jorge Asis, los Alsogaray, Carlos Menem, Domingo Cavallo, Fernando De la Rúa, Eduardo Duhalde, Alberto Asseff, ¿Alberto Fernández?, ¿Eduardo Feinman?), se dispuso una operación de prensa aparatosamente manipulada para que todos los medios amigos de K salgan a imponer que se trataba de una interna del PJ Escobar, cuando al principio habían dicho que sin dudas era Patti el culpable. Los medios amigos de K por excelencia, por su “reconocida identidad ideológica con el peronismo”, son Página 12 e Infobae (¡!!!!!!!!). Por el otro lado, no menos aparatosa fue la campaña para vincular a la señora esposa de Gerez -según dicen, el verdadero cuadro político de la pareja- con la supuesta maniobra oficialista imaginada por el “delirante” pueblo argentino.

Justo es reconocer, aunque nos revuelva un poco las tripas, que Página 12 no llegó a tanto como los voceros y ultra chupamedias del gobierno y banco un poco al pobre Geréz, en una prueba de coherencia –lo cual no equivale a acierto- que sólo puede compararse con La Nación, siempre tan obstinadamente en contra de las “causas justas”. La idea de Página, que algo sabe de operaciones, de inteligencia y de contra inteligencia, es que no hay que ser tan burdo en el cambio de planes y buscarle una vuelta más digna a la levantada de tanza. Para eso nada mejor que un cliché: no investiguemos a la víctima”.

No sin antes agradecer el aporte de El Negro González, que no merece comentarios, “antes de hablar quisiera decir algunas palabras”, como sabe expresar graciosamente un diputado K, más defensor de gremialistas que de trabajadores.
Esto de levantar la tanza prolijamente me hace acordar a cierto artículo publicado en el inteligente diario Página 12, creo yo que firmado por el no menos inteligente Horacio Verbitsky, cuando en pleno conflicto de la carne, provocado por enunciaciones ideológicas que surgieron de las mismas páginas, el columnista sostenía, allá por agosto o septiembre de 2006, que en realidad las medidas que se habían tomado producían un efecto contrario al buscado, generando menos vacas y más soja; es decir, menos distribución de riquezas, ya que la cadena de la carne es más distributiva y más generadora de empleo que la exportación de soja en grano. Advirtiendo esta obviedad, que dicha en boca de otro hubiera resultado entreguismo puro y manifestación de oligarquía de derecha (otra vez los mismos nombres), el periodista sostenía -como un gurú vidente o como un libretista presidencial- que la manera de aumentar el stock ganadero era incrementar las retenciones a la soja. Nunca se admitió el error de las medidas ni de las ideologías que las enmarcaron, pero se corrigió el maquillaje sutilmente. Se “corrigió” para peor, eso sí. Es esta tal vez una muestra de que nunca este señor cambiará sus modos de pensar ni de actuar, aunque los disfrace de mil maneras. Por eso sorprende la inocencia o complicidad de muchos de quienes se le oponen (como ejemplo basta el infantilismo inocente de un dirigente rural que yo desconocía, que no adhirió al último paro por que creyó que iban a convocarlo a un diálogo que nunca existió y que de existir sería para entretener o, lo que es peor, para profundizar el error en forma legitimada). Muchas veces pareciera que los dirigentes opositores sólo pretendieran cambiar el maquillaje, los modos feos, y no ponen ningún énfasis en tratar el fondo del asunto, que no es otro que una continuidad nefasta, con matices discursivos que hacen parecer al incauto que todo lo cambian, sin que nada cambie.

Quedo a la espera de sus aportes memoriosos, si es posible con nombres y apellidos, que yo muchas veces no conozco o no recuerdo, por mi empecinada actitud de emboscadura. Como ejemplo, me gustaría que algún peronista me diga su opinión acerca de la actitud actual de sus compañeros (como Aníbal o el rengo Iribarne), respecto de lo que está pasando con el gobierno derrocado en 1976: más precisamente respecto de Isabel y Juan Perón, que ahora no tienen empacho en consignar -operando otra vez la prensa amiga y utilizando el gorilismo funcional de la enemiga- como los promotores e ideólogos de la represión que siguió al golpe. Lo único que, para que no los atropellen en el barrio de sus padres (ellos ya se mudaron), mandan a jueces que probadamente carecen de atributos o actitudes masculinas y se escabullen tras el cliché de que lo tiene la justicia: una justicia nunca tan romana o, al menos, vestida de romano.
A mi, que recuerdo quienes fueron los que motorizaron la caída del gobierno de María Estela Martínez, a través de la “profundización de las contradicciones” y el “estar peor para estar mejor”, me pinta como traición, pero tal vez haya vericuetos que yo desconozca.

Un abrazo resistente.

EL EMPECINADO

0 Comments:

Post a Comment

<< Home